MADRES DOMINICAS DE PATERNA

MADRES DOMINICAS DE PATERNA

Orden y carisma

 

Nuestra Comunidad pertenece a la Orden de Predicadores y el nombre del Monasterio es de Santa Catalina de Sena.

Nuestro carisma es Alabar, Bendecir y Predicar el Evangelio de Jesucristo por medio de nuestra vida de oración y penitencia.

 

Fundación de la Comunidad

 

Leemos en el “Libro de la Fundación”: «Cuentan las crónicas que en la histórica Ciudad de Valencia vivían unas piadosas mujeres, llenas de amor de Dios y grandes ansias de perfección. Vestían el pobre sayal dominicano y estaban acogidas a la Orden en calidad de religiosas, comúnmente llamadas «Beatas.» Mas sus santos deseos de mayor entrega y donación a Aquel que es únicamente digno de ser amado, iban creciendo de día en día, de tal modo que se atrevieron a pedir al P. Vicario General de la Provincia de Aragón, fray Jaime (Gaspar) Fayol, perteneciente al Convento de Lérida, les buscase un lugar para «vivir enclaustradas como verdaderas monjas dominicas.»

El P. Fayol acogió esta petición, y con licencia del Arzobispo de Valencia la fundación se llevó a efecto el día 23 Enero del año 1.491, en la capilla del cementerio de judíos convertidos, cedida por el Rey D. Fernando el Católico para la construcción del nuevo Monasterio. El 26 de Junio de 1.492 fue aprobado por el Papa Inocencio VIII.

Nuestro Padre Santo Domingo

 

El día 23 de Enero de 1.491 entraron en clausura las tres monjas fundadoras de la Comunidad: Sor Nicolasa Calatayud, Sor Leonor García y Sor Juana Ponz. A ellas se unieron otras “Beatas” procedentes de Barcelona del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles.

Aceptaron la Regla de San Agustín y las directrices de la Orden de Predicadores, bajo el gobierno de los frailes de la Congregación de Observancia de la Provincia de Aragón. De ahí que, con el permiso del Obispo de Valencia y el visto bueno del Rey y auxiliadas por la Ciudad de Valencia, iniciaron la andadura de lo que será, en muy breve tiempo, el Monasterio de Santa Catalina.

El edificio

 

Del edificio monacal edificado en el S. XVI sabemos que se inició con el trabajo de construcción de las mismas monjas, trabajando durante el día y durante la noche, pues la pobreza era muy grande y las limosnas muy escasas. Al derribar el Monasterio en el año 1.968 se pudo constatar que el Convento era de gran amplitud, notable por su claustro gótico, construido a base de mortero de cal, ladrillo y yeso.

Entrada principal al Monasterio

Historia de la Comunidad

 

Por diversas circunstancias ajenas al querer de la Comunidad, las monjas hemos cambiado en dos ocasiones de ubicación. La arquitectura de dichos Monasterios ha sido según la época, con línea sencilla.

Desde el mismo momento de la fundación del Monasterio de Santa Catalina de Siena de Valencia, como la misma Congregación de Observancia, tiende a irradiar su influjo espiritual y, no sólo irradiar, sino también renovar otros Conventos o Monasterios, y extender su acción hacia otras latitudes o albergar en su interior otras Comunidades Religiosas. Es posible que ésta sea una de las páginas más brillantes de la vida de este Monasterio de Santa Catalina de Valencia.

Nuestro Monasterio fue: «El primer foco de influencia cateriniana en España. Centro de gravitación y de irradiación del movimiento literario Cateriniano: primera hoguera devocional, primer faro de radiales dimensiones luminosas.

El año 1.529 acudieron al Monasterio de Santa Inés de de Zaragoza para ayudar a la Restauración de la Observancia Regular.

En 1.568 acudieron al Monasterio de Nuestra Señora de Monte Sión, Barcelona, para ayudar a la Restauración de la Observancia Regular.

En 1.597 enviadas por el P. Provincial, acudieron a la Comunidad de Santa María Magdalena, en Valencia, para iniciar la Restauración de la Observancia Regular.

En 1.632 junto con monjas de la Comunidad del Monasterio de Santa Fe de Zaragoza, con dos monjas contribuyó a la Fundación del Monasterio de San Pedro Mártir en Benabarre, Huesca.

En 1.644 tres monjas de la Comunidad de Santa Catalina de Sena de Valencia, fueron a fundar a la ciudad de Cáller, Cerdeña, Italia, el Monasterio de Santa Catalina de Sena.

En 1.658 cuatro de la Comunidad de Santa Catalina de Sena de Valencia, fueron a fundar a Palma de Mallorca, el Monasterio de Santa Catalina de Sena.

A lo largo del S. XVIII debido a las contiendas bélicas fue cobijo de Comunidades dominicanas como las de Nuestra Señora de Belén, (Burjasot, Valencia), Xátiva, (Valencia), Santa Rosa (Zaragoza), San José (Calatayud, Zaragoza), San Gregorio Magno (Alcañiz, Zaragoza), Santa Fe, Santa Inés virgen y mártir (Zaragoza), Nuestra Señora de la Esperanza (Zaragoza), Santa María Magdalena (Valencia), Comunidad de Monjas Franciscanas de Ruzafa (Valencia), Agustinas de Santa Tecla (Valencia).

Talla policromada de Santa Catalina de Sena

 

Entre las monjas que destacan por su santidad de vida tenemos a las tres fundadoras: Sor Nicolasa Calatayud, Sor Leonor García y Sor Juana Ponz, que supieron actualizar el mensaje de Santa Catalina de Sena desde la mirada puesta en Dios, Padre de todos, para hacerle presente en la mente de quienes les rodeaban y hacer presente a Dios Padre las necesidades del hombre. Ellas quisieron ser, (y, nosotras, “las catalinas” actuales, queremos) a través de la oración y entrega total de nosotras mismas, hacer brotar, en lo escondido de un surco, la flor de la paz, el fruto de la fraternidad universal, como un canto de adoración al Creador, que todo ama y todo lo merece, que por todos vela. Es el «hablar con Dios o de Dios» de Dios de Domingo de Guzmán.

Según el libro de Defunciones, destacan por su vida virtuosa, además de las tres fundadoras:

  • Sor Gabriela de la Presentación Mires: Se distinguió por su piedad para con Dios, caridad con el prójimo, su espíritu de contemplación, gran austeridad y penitencia.
  • Sor Laura Mercader y Cervellón: Ilustre en sangre y mucho más en la virtud y perpetua observancia de nuestras Constituciones continuando el guardarlas por sesenta años con el mismo tenor de vida y asistencia perpetua a Coro, penitencias y pobreza.
  • Sor María Fenollet: Vivió en religión 52 años, cuatro meses y once días, dejándonos grande ejemplo en su virtud, celo, observancia, asistencia del Coro, vestir lana, y todo lo que mandan nuestra Constituciones. Todo cuanto tenía empleaba en la Comunidad.
  • Sor María Ana Boil: Riquísima en buenas obras y méritos, muy singular en la humildad y resplandeciente en la paciencia, muy amable con todas las monjas.
  • Sor Isidora Cerveró: Vivió en religión 48 años con vida ejemplar siendo muy observante en el cumplimiento de nuestras obligaciones, de mucha oración y retiro, y continua asistencia del Coro y por el deseo de adelantar en el culto divino colaborando así en el canto llano como en la música; y a más de lo que edificaba con su vida fue utilísima para la Comunidad.
  • Sor María Martí: Fue religiosa muy ejemplar, continua oración, observó con su mayor puntualidad las Constituciones. La dotó Dios de tanta igualdad de ánimo que ni siendo Priora y Maestra de Novicias, que lo fue varias veces, jamás se la oyó la voz alterada; con el ejemplo de sus virtudes educó a las novicias y edificó a esta Comunidad. Vivió con paz de espíritu y con ello plácidamente entregó su alma al Señor.
  • Sor Mª Luz Alfonso: Fue muy observante de nuestras sagradas leyes y devotísima del Rosario, que rezaba entero todos los días. A las penas interiores y exteriores con que nuestro Señor quiso probar su fidelidad, durante las cuales ejecutó actos heroicos de humildad, paciencia y fortaleza, añadió ella muchas penitencias y privaciones voluntarias, siendo esto causa, sin duda, de que se quebrantara su salud, ocasionándola una larga y penosa enfermedad que soportó hasta con alegría.

 

Biblioteca del Monasterio

 

Como escritoras, destacan:

  • Sor Julia Ferrer, escribió «Vida de Sor Gabriela de la Presentación, religiosa del Real Convento de Santa Catalina de Sena en la ciudad de Valencia»
  • Sor Josefa María Domingo, escribió sobre «La invasión de los franceses»
  • Destacan también Sor Vicenta Dominga Vendrís, Sor Elena Cortell Pastor, y Sor Vicenta María Pascual García, como cronistas de la Comunidad. Los avatares políticos que afectaron de lleno a la vida, tanto interna como externa del Monasterio, han impedido tener entre nosotras estos preciosos documentos y otras crónicas existentes en ese momento.

 

La Comunidad en la actualidad

 

En la actualidad, la Comunidad se compone de 44 monjas, de las cuales 29 vivimos en el Monasterio de Valencia, y, 15 están ayudando a otras Comunidades.

Con el paso de los años sucedió lo que nunca se pensó que ocurriría. Y es que la Comunidad tuvo que dejar aquel querido Caserón porque el Monasterio podía ser desapropiado por el Ayuntamiento de Valencia, dado lo céntrico de su ubicación.

En primer lugar se trasladó al Monasterio Federal, en espera de la construcción de su nuevo Monasterio en el término Municipal de Paterna: Pista de Ademuz, Km. 7. Este Monasterio fue bendecido, por Mons. García Lahiguera García, Arzobispo de Valencia, el día 29 de Abril de 1.971.

Ecce Homo, anverso y reverso

 

Dios permitió que al Ayuntamiento de Paterna se le ocurriera aprobar un PAI, es decir un “Proyecto de Adecuación Urbanística”, en el terreno que ocupaba nuestro Monasterio. La Comunidad, ayudada, respaldada y asesorada por un equipo excepcional de Arquitectos y Abogados, defendió sus derechos y presentó su proyecto, que fue aprobado por el Ayuntamiento de Paterna. Este proceso, que se inició en el año 2.005, terminó en el año 2.014 con la edificación de un nuevo Monasterio en el mismo terreno que ocupaba antes, pero en una muy disminuida parcela. El traspaso de la Comunidad se hizo el día 13 de Abril del año 2.014. El día 15 del mismo mes el P. Provincial, P. Martín Gelabert, celebraba la Eucaristía, en la que concelebraron cerca de treinta sacerdotes, dominicos y del clero secular, dando con ello comienzo formal a esta nueva etapa de nuestra Comunidad en la que queremos seguir colaborando con Dios en su obra de salvación y redención, actualizando con ello la obra de Santa Catalina, nuestra MADRE, a la que queremos revivir en esta Iglesia del S. XXI.

La Comunidad dedica:

  • Siete horas diarias a la oración coral, eclesial y personal.
  • Para el sustento del «pan de cada día» empleamos cinco horas diarias, trabajando en encuadernación, lavado de ropa a los PP. Dominicos y ropería comunitaria.
  • La tarde la dedicamos preferentemente al estudio personal.
  • Con periodicidad tenemos reuniones comunitarias en las que ponemos en común los temas programados para cada reunión.

 

Las “catalinas” actuales queremos, como nuestras Madres Fundadoras, que en nuestra Comunidad siga respirándose “la Vida de Amor que ellas sembraron.” Es nuestra vida puesta al servicio de Dios, que quiere seguir testimoniando su cercanía actualizando y reflejando la gran misión de Santa Catalina de Siena, nuestra Madre, cuya vida vamos reviviendo durante cinco Siglos de Historia. Las futuras “catalinas” dejarán impresa la herencia espiritual que nosotras les hayamos dejado.

 

Cáliz y Copón traídos al Monasterio de Colombia por San Luis Beltrán.

Dominicas Sant Cugat. Monasterio Santo Domingo de Guzmán

Dominicas Sant Cugat. Monasterio Santo Domingo de Guzmán

Carisma de la Orden de Predicadores

 

Santo Domingo de Guzmán, nacido en Caleruega, fundó la Orden de Predicadores en el sur de Francia y hoy está extendida por todo el mundo .Sabiendo que la oración sostiene la predicación fundó primero las monjas y después a los frailes.

Tenemos vinculación total con la rama masculina, y nuestra profesión se hace al Maestro de la Orden y a la Priora y sucesoras. En los capítulos generales de los frailes se legisla sobre las monjas también, después de haber solicitado sugerencias de las mismas. Desde el capítulo de Madonna dell´Arco, Italia en 1974, siempre hay algunas monjas invitadas a participar en el mismo, así como en la comisión que modifica las constituciones. Los sistemas electivos de priores/as y demás superiores, en monjas y frailes, son siempre democráticos, por votación libre y secreta. Esto, desde el siglo XIII, es decir, desde la fundación. La primera constitución de U.S.A. se redactó solicitando el primer presidente de EE.UU. un modelo de la constitución dominicana al Maestro de la Orden de aquel momento.

Las monjas Dominicas tienden por su manera de vivir hacia la caridad para con Dios y los hermanos. Son conscientes de que se convierten en verdaderos miembros de Cristo, cuando se consagran totalmente a ganar almas a imitación del Señor Jesús. Han optado por una forma de vida puramente contemplativa vivida en el silencio, la oración, el trabajo y el estudio, junto con la Liturgia de las horas. Separadas del mundo, buscan la Verdad, estudiando con corazón ardiente las Escrituras. Llevan las necesidades de los hombres a Dios y hablan de Dios a los hombres.

También nosotras seguimos un horario laboral. Mientras se trabaja se hace lectura para alimentar el alma y estar informadas de lo que pasa en la Iglesia y en el mundo para llevarlo a la oración.

 

Breve reseña histórica de la comunidad

 

En el año 1461 en Las Caldas de Montbui vivían unas Terciarias de Sonto Domingo y Santa Catalina de Siena. El Papa Sixto IV autorizó el traslado de la Comunidad a Barcelona el año 1482 y en el 1485 recibieron la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles como donativo. En el 1487 Fray Joaquín Torriani M.O. admitió a estas hermanas a la vida contemplativa. En el año 1520 las monjas Dominicas se sometieron a la jurisdicción del Obispo de Barcelona. En 1566, se consideró terminado el nuevo templo y se abrió al culto .Llamándose desde entonces Monasterio de Ntra.Sra.de los Ángeles y Pie de la Cruz.

En el siglo XX se trasladaron a la zona de Pedralbes dado que el ensanche de Barcelona afectaba al Monasterio. El 9 de Octubre de 1976 se traslado a Sant Cugat del Vallés donde la comunidad realiza su vida dada a Dios en el silencio y la oración.

 

La unión hace la fuerza: Sant Cugat, Vic, Palma de Mallorca

Dentro de la celebración del VIII centenario de la fundación de las Monjas Dominicas, nació un proyecto que culminó en 2008.

Después de una reunión conjunta de los seis monasterios catalanes de la Orden de Predicadores, el 11 de julio de 2007, para estudiar su situación real en cuanto a posibilidades de personal, perspectivas vocacionales y forma en que podían vivir coherentemente su vocación contemplativa, llegamos a la conclusión de que debíamos tomar iniciativas para vivir nuestra vida en la forma más coincidente con el proyecto de santo Domingo de Guzmán cuando nos pensó en 1206.

Una de las conclusiones a se llegó con las valiosas aportaciones de todas y, tras las deliberaciones de nuestra Federación de la Inmaculada, fue la de unirnos las comunidades de Sant Cugat del Vallés, Vic y Palma de Mallorca, de forma que llegáramos a ser una unidad sin prevalencia de ninguna de las tres. Es decir, unir personal, elementos materiales y elección de lugar para vivir, una vez ya desprendidas de nuestras antiguas comunidades titulares, e iniciar una nueva fundación, según el proceso canónico de las fundaciones.

 

Sin pausa y sin prisa, todo se fue realizando, a pesar de la complejidad del proyecto que no tenía precedentes jurídicos, pero el excelente asesoramiento y competencia de quienes realizaban los trámites, culminó en la aprobación de la Santa Sede en mayo de 2008. A partir de ese momento nuestros monasterios de origen dejaban de existir y se iniciaba la andadura histórica de uno nuevo, el de Sant Domènec de Guzmán, en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, que fue el elegido por todas, dada su modernidad, funcionalidad, situación ambiental y facilidad de reformas geriátricas en las celdas ya existentes.

Entonces comenzó el proceso más difícil de llevar a cabo. Dado que la media de edad de las 25 que íbamos a reunirnos no era baja, el esfuerzo era alto. Había momentos de desfallecimiento, pero algo en nuestro interior nos daba alas para sobrevolar todas las dificultades y llegar a la meta propuesta. Especialmente las ceremonias presididas por cada obispo en cada diócesis para la supresión del Monasterio suponían un fuerte impacto emotivo. Monasterios de más de 500 y 400 años de existencia, morían, en forma solemne, sí, y ante cantidad de fieles que estimaban y valoraban a las comunidades que se iban, y veían poner punto final a lo que siglos atrás tuvo la ilusión de una fundación nueva. Incluso se daba el hecho de que el monasterio de Mare de Déu dels Angels, en Barcelona (que luego se trasladó a Sant Cugat) había fundado el de Vic, dándoles un buen grupo de monjas, que eran parte de su vida floreciente, y ahora se unían los dos, muriendo ambos para , con el de Palma, tener más vida. El eterno misterio muerte-vida, sigue y seguirá dándose.

Terminamos con la persuasión de que la vocación religiosa contemplativa es algo tan querido por Dios que solo así puede explicarse que durante siglos, llenos de altibajos de florecimiento y crisis, Él vaya suscitando procedimientos que hagan permanecer al sector orante en la Iglesia.

La comunidad en la actualidad

 

En la actualidad intentamos vivir dándole gracias y gloria, que será el quehacer de la eternidad, e inmolando nuestra vida en intercesión y trabajo que pueda beneficiar a todos los humanos.

Intentamos cubrir nuestras necesidades con el trabajo de encuadernación y con una casa de retiro que es parte del convento y del bosque de pinos, debidamente independizados, en el que se reúnen abundantes grupos durante todo el año. Las Eucaristías diarias son muy concurridas y participadas.

Los domingos, buena parte del año hay otra Eucaristía a las 10,30 que el canal 2 de TVE, conectada a esa hora con TV 3 catalana, ofrece a todos los impedidos de poder asistir presencialmente en los lugares de culto a las Misas de los días de fiesta. Las monjas solo somos presencia silenciosa, pero facilitamos el contacto con Dios de muchos miles de personas, que van en aumento domingo tras domingo, muchas de las cuales no podrían asistir por falta de movilidad.

 

 

 

 

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MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN (LAS DUEÑAS) DE SALAMANCA  DOMINICAS CONTEMPLATIVAS

MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN (LAS DUEÑAS) DE SALAMANCA DOMINICAS CONTEMPLATIVAS

El Monasterio de Santa María de las Dueñas, como es llamado vulgarmente, fue fundado en 1419 por Doña Juana Rodríguez de Monroy, esposa de Don Juan Sánchez Sevillano, Contador Mayor del Rey D. Juan II de Castilla, que hizo donación de su palacio y otras construcciones contiguas para convertirlos en un Convento de la Orden de Santo Domingo de Guzmán.

Aunque se ha creído que gobernaba la Diócesis salmantina Fr. Alonso de Cusanza, según fuentes fidedignas, el apellido no es correcto ya que la Bula fundacional no lo cita sino que sólo dice: Don Alfón, por la gracia de Dios…. etc. (Alfón es el mismo nombre de Alonso). Según los historiadores, el que se apellidó Cusanza nunca fue obispo de Salamanca. Lo cierto es que el Obispo de esta ciudad, Fr. Alonso, fraile de la Orden dominicana, es quien da permiso para la fundación, el 6 de noviembre del citado año 1419, dando licencia a Fr. Pedro de Santa María O. P. Vicario Provincial de la Provincia de Castilla, y a Doña Aldonza Manuel, Priora del Monasterio dominicano de Medina del Campo, para que tomen posesión de los edificios, a los que denomina por primera vez, Monasterio de Santa María de la Consolación, de las Dueñas.

Desde esa lejana fecha que pronto conmemorará el sexto centenario, nunca han faltado en este lugar monjas contemplativas que con su oración y vida retirada, llevan ante el Señor los problemas y los logros de todos los hermanos.

 

Otra noble Señora de Salamanca llamada Doña Ana de Paz legó su hacienda al Monasterio y junto con donaciones de diversos bienhechores, se pudo construir hacia el año 1530, el bellísimo claustro plateresco que es una de las mayores joyas de la ciudad y la iglesia de estilo gótico con bóvedas de crucería.

El exterior de la iglesia ostenta claramente las características del renacimiento aunque con tendencia bien marcada al plateresco. Por la finura y delicadeza de sus detalles, bien pudiera pertenecer a Juan de Álava.

 

 

EL CLAUSTRO

En el centro del edificio monástico, se halla el claustro plateresco, polígono irregular de cinco lados con dos galerías superpuestas que según se cree, debe su factura a los tallistas de Rodrigo Gil de Hontañón. El estado de conservación es óptimo y su singular belleza sorprende a los visitantes que a ciertas horas del día pueden acceder a él.

 

La planta inferior está formada por esbeltas columnas que sostienen arcos de medio punto rebajados. Los capiteles son más sobrios que los de la galería superior pero muy en consonancia con el estilo ágil y elegante del conjunto. En la parte exterior , se pueden apreciar intercalados entre los arcos, 23 bellos medallones de bustos humanos con una expresividad extraordinaria.

Las galerías de la parte superior, vistas en conjunto de una forma general, se transforman en delicado encaje por el que se filtra la luz. Desde el corredor que mira al poniente, se percibe la catedral irguiéndose majestuosa en el azul del claro cielo castellano. Estas galerías altas son arquitrabadas, de doble fila de columnas que las de la parte baja y con una exuberancia sin par en los capiteles. Las figuras presentan una gran variedad de motivos y son tan numerosas que unos capiteles se aproximan enormemente a los otros , dando la impresión de falsos arcos. Tanto en la parte interior como en la exterior, corre un friso profusamente engalanado con flores, medallones y escudos de la Orden Dominicana.

Reproducimos, como muestra, algunas de las figuras sin omitir los medallones que representan la Anunciación y que situados en el ángulo sureste, nos ofrecen los bustos de la Virgen y el Arcángel Gabriel mirándose como en un diálogo sublime. En el capitel más próximo se halla representado el demonio o ángel caído por la
aceptación de la Virgen, por el sí, que la convirtió en la Madre de Dios.

 

 

Demonio

En la sala que da acceso a la esta parte alta del claustro se halla un pequeño museo con piezas interesantes y hermosos cuadros de pinturas valiosas.

COMUNIDAD

Respecto a la comunidad que habita este Monasterio, hemos de decir que siempre ha sido numerosa. Incluso ahora, época de escasez vocacional, está formada por 31 hermanas, debido a dos fusiones, una realizada en el año 2003, con las monjas de Lejona (Bilbao) y la otra en el año 2013 con las de Santa Catalina de Valladolid.

El trabajo principal es el de la repostería.

La atención espiritual es óptima por estar el Monasterio enclavado enfrente del Convento de los Dominicos de San Esteban que siempre ha sido un faro de luz en la Iglesia.

En cuanto a hermanas fallecidas en olor de santidad, tenemos entre nosotras los restos de Sor Teresa Chikaba, que perteneció al convento de Santa María Magdalena vulgarmente llamado de la Penitencia, demolido por los franceses en 1810. Al tener que abandonar este convento, las monjas que lo habitaban vinieron al nuestro donde fueron acogidas con agrado y cariño, trayendo consigo, como veneradas reliquias, los restos mortales de Sor Teresa llamada cariñosamente la Negrita por ser africana y de raza negra. La vida de esta hermana es un tejido de heroísmo y santidad. Su Proceso Diocesano de Canonización fue clausurado el año 2003 y se halla en Roma a la espera de que la Iglesia reconozca esta santidad que el pueblo proclama.

 

 

Sor Teresa Chikaba

En la parte alta del claustro se encuentra una pequeña habitación con los recuerdos de esta singular hermana. Y su sepulcro en el muro que se halla a la entrada del coro, en la planta baja, ostenta esta inscripción:
Sor Teresa Chikaba, hija del Rey de la Mina Baja del Oro De Guinea 1676 -1748

(Lo de hija del Rey, según nuestro concepto occidental, equivale en África a Jefe de tribu) Sor Teresa fue capturada por los negreros y traída a España como esclava, cuando contaba unos 10 años.

 

 

 

 

 

 

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